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sábado, 27 de noviembre de 2010

Alemania: "Modelo, socio, rival"

No me resisto a reproducir aquí el artículo de opinión de José Ignacio Torreblanca que apareció en El País del pasado viernes (26-11-2010) con el título de "Modelo, socio, rival":
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Durante la Transición, Alemania fue el modelo. Por eso, nuestra ordenación territorial, aunque la llamemos "autonómica", se parece mucho a su estructura federal. También nuestro contrato social, que combina una economía de mercado abierta con un Estado de bienestar avanzado, se inspiró en su modelo de economía social y de mercado. Incluso el protagonismo que nuestra Constitución concede a empresarios y sindicatos tiene una fortísima conexión con el modelo de capitalismo renano. De la misma manera, nuestro europeísmo, expresión de la sustitución del nacionalismo español por el patriotismo europeo, también tiene mucho en común con la ruta europea transitada por la política exterior de Alemania, un país donde la asociación entre nacionalismo y autoritarismo también ha dejado una profunda huella. Tampoco es difícil ver las conexiones entre el pacifismo de la sociedad española y la alemana, ambas como respuesta a un militarismo de trágicas consecuencias (uno hacia adentro, otro hacia fuera). Y conocido es también el importantísimo papel jugado en España por las fundaciones de los partidos políticos alemanes. El resultado de todo esto es que, al contrario que franceses o británicos, que han podido pasear su orgullo nacional sin complejos, españoles y alemanes siempre se han visto obligados a mirar sus intereses nacionales a través del prisma de la integración europea. Allí, si querías ser buen alemán, tenías que ser primero buen europeo; aquí, la bandera europea en la que nos hemos envuelto ha mitigado nuestros severos problemas de identidad.
De modelo, Alemania pasó a ser socio. Y uno de primer nivel, quizá el más importante que España haya tenido nunca. Esto se debió a dos elementos. Uno, la visión estratégica de Felipe González, que con razón intuyó que era más fácil colarse en el eje franco-alemán por la ventana (alemana) que por la puerta (francesa). Dos, que además de todas las afinidades entre Alemania y España, entre las dos no existía ningún problema bilateral que entorpeciera la agenda (como Gibraltar con Londres o la agricultura y el terrorismo con París). Los socios se respetan y se apoyan, hasta el punto de que sus intereses se acaban solapando. González apoyó a Kohl con ocasión del despliegue de los euromisiles en Alemania; Kohl apoyó la entrada de España en la Comunidad Europea. González ofreció a Kohl su apoyo incondicional en el momento de la unificación alemana y la unión monetaria; Kohl accedió a cambio a un incremento significativo de los fondos estructurales y de cohesión y a la inclusión de la ciudadanía europea en el Tratado de Maastricht. España apoyó a Alemania cuando esta embarcó a la UE en el proceso de ampliación al Este; Alemania accedió a financiar la nueva política mediterránea de la UE que España lideraría. Y así sucesivamente: "Hoy por ti, mañana por mí".
De la simbiosis a la rivalidad, coincidiendo con Schröder y Aznar. Schröder miraba hacia Reino Unido, intentando seducir a Blair con su propuesta del "nuevo centro", cuyos tonos liberales bien podrían haber captado el interés de los populares españoles. Pero Alemania estaba en crisis, empachada por el esfuerzo financiero de la reunificación y, en consecuencia, intentando sacudirse el compromiso de ser el bolsillo sin fondo de la integración europea. "Europa es cuando todo el mundo se pone de acuerdo y Alemania paga", era el chiste que corría por las capitales. Pero en lugar de apoyar a una Alemania en dificultades, especialmente cuando a España le iba económicamente muy bien, cometimos el error de apretar demasiado las tuercas a Alemania durante las negociaciones del presupuesto europeo y, lo que es peor, presumir de ello y darles lecciones en público sobre reformas económicas, como hizo Aznar. Por aquella grieta, que desencadenó un famoso artículo en Die Zeit dedicado a Aznar titulado "El europeo fastidioso", se comenzó a deshilachar la solidaridad entre ambos países. A la soberbia de Aznar se ha sumado la pasividad de Zapatero, que no ha dedicado tiempo a reconstruir la relación con Alemania, mucho más estratégica que toda la pléyade de relaciones bilaterales de segunda importancia a las que el ministro Moratinos dedicó siete años de diplomacia y millones de kilómetros.
España ha estado demasiado tiempo ausente de Alemania. Ahora, las consecuencias están a la vista de todos. El euro está al borde del colapso y los puentes, políticos y psicológicos, entre Madrid y Berlín están rotos. Agitamos los brazos, pero no salimos en su radar. Urge, pues, una reorientación radical de nuestra agenda diplomática hacia Berlín, que es, hoy por hoy, donde se juega nuestro futuro como país.
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jueves, 28 de mayo de 2009

Paseando por Münster

Uno de los edificios emblemáticos de Münster es su Rathaus (Ayuntamiento), un edificio gótico con una arquitectua típica de mediados del siglo XIV. Tras haber sido completamente destruido durante la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruido en los años '50 como réplica exacta del original gracias a la iniciativa tomada por empresarios privados y con la ayuda de las donaciones hechas por los propios ciudadanos.
La estancia más importante del histórico Ayuntamiento es el Salón de la Paz, donde el 15 de Mayo de 1648 se firmó la paz hispano-holandesa dando lugar al fin de la Guerra de los Treinta Años y a la denominada Paz de Westfalia, el 24 de Octubre del mismo año. Pax optima rerum (nada es mejor que la paz), tal fue el principio que guió las negociaciones de paz y que fue inmortalizado en una placa conmemorativa de hierro fundido.

Otro edicio a destacar es la Staatsweinhaus (Casa del Vino). Se encuentra justo al lado de la fachada norte del Ayuntamiento, y fue construido por Johann von Bocholt en 1615. Entre los siglos XVII y XIX, las pesas de medida oficiales de la ciudad (con las que se controlaban las transacciones comerciales oficiales del Consistorio) se guardaban aquí, así como las reservas de vino de la ciudad, cuyo monomopolio lo tenía el Ayuntamiento. Como curiosiddad del edificio: las decisiones, bandos, normtativas y reglamentos estipulados por el Ayuntamiento eran proclamaos desde el balcón de este edificio bajo el escudo de armas de la ciudad.


A destacar también, y con esto acabo el post de hoy, la St-Paulus-Dom (Catedral de S. Pablo). La piedra fundacional con la que se comenzó la construcción de la catedral fue colocada en 1225 y gran parte del edificio fue levantado usando piedra caliza procedente de Baumberg. Una de las piezas más importantes que podemos ver dentro de la caterdral es su reloj astronómico, que data de finales de la Edad Media y contiene un calendario que se extiende hasta el año 2071.

Una última adición a la catedral de muy buena calidad fue, en 2007, la escultura "El mendigo", de Ernst Barlach (1870-1938). Se trata de una figura en bronce de 2,5 metros hecha en 1930 y que fue uno de los trabajos condenados por el nazismo por considerarla "una degeneración".
La cámara del tesoro de la catedral es una de las más importantes de Europa y contiene productos de orfebrería y tapices, así como suntuosos objetos, tallas y demás objetos religiosos de todas las épocas y de gran valor.
A través de la entrada principal a la Catedral, los visitantes entran en (y no es broma) el Paraíso, que es así como es denominado el amplio vestíbulo que da acceso a la catedral. Allí hay algunas fotos que muestran la terrible destrucción de la catedral durante la Segunda Guerra Mundial, así como algunos frescos que no fueron restaurados hasta 1945.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Münster en video





jueves, 7 de mayo de 2009

Bienvenidos a Münster

Como ya había anunciado, y aprovechando que voy a estar en Münster (Alemania) durante una temporada, aprovecho este espacio para ir contándoos algunas curiosidades sobre la ciudad. Así, si bien no puedo tener aquí a un montón de gente que echo de menos, por lo menos puedo ir acercándoos la ciudad y compartirla con vosotros ;) Sirva el post de hoy como "introducción" a lo que Münster tiene que ofrecer...
Lo primero que llama la atención a cualquier persona nueva en la ciudad es algo, sin embargo, muy común en la zona: ¡bicicletas por todos lados! (no en vano la ciudad está realmente cerca de Holanda...). Tanto estudiantes como hombres de negocios con sus trajes oscuros, todos se desplazan por la ciudad sobre dos ruedas. Esta primera impresión caracteriza, ciertamente, a Münster: la ciudad misma está en constante movimiento y es precisamente esta interacción entre cambio y tradición la que hace del hogar de la "Paz de Westfalia" un lugar especial.
Efectivamente, fue precisamente aquí, en esta ciudad, donde se firmó el tratado que daría fin a la angustiosa Guerra de los Treinta Años. Münster, por tanto, es inseparable del histórico tratado de paz firmado en 1648. La historia misma trae consigo responsabilidades -por decirlo de algún modo- y podría afirmarse que Münster, en consecuencia, siente la responsabilidad por el presente y el futuro en el desarrollo de nuevos "instrumentos" para avitar o solventar los conflictos y para asegurar la paz en zonas de crisis en el mundo actual. Es una ciudad (léase, sus habitantes), en este sentido, absolutamente concienciada al respecto.

Por otra parte, el arte y la cultura juegan también un papel central en Münster: por ejemplo, el LWL Museo Estatal de Artes e Historia Cultural, el Museo de Pablo Picasso, el Museo de Arte Gráfico y el Espacio de Exhibiciones de Arte Contemporáneo -y muchos más. Cada diez años la muestra Skulpture Projekte despliega distintas formas de arte en todos sus espacios públicos, atrayendo a un sin fín de artistas y amantes del arte de todo el mundo a la ciudad de Münster.

¿Qué más? Münster no puede quejarse de falta de proyección internacional. La Universidad de Münster (Westfälische Wilhelms-Universität), la tercera más grande de Alemania, tiene estudiantes procedentes de en torno 100 países distintos. Politécnicas, Academias privadas e Institutos de Investigación transfieren muy satisfactoriamente su conocimiento procedente del mundo académico en la vida práctica en gran variedad de disciplinas. Por ejemplo, y como curiosidad al respecto, Münster ha alcanzado un renombre internacional en el desarrollo de la ciencia médica y en nanotecnología.

Y hablando del carácter internacional de la ciudad... la comida regional de la zona disfruta de una reputación especial por ser particularmente "sustancial". Ahora bien, si alguien es un poco aprensivo con la idea de que todo lo que va a comer durante su visita a la ciudad es pan integral de centeno y grasa de cerdo (si será verdad que los alemanes no saben comer... ¬¬), no tiene por qué preocuparse (o eso dicen ellos). No, en serio. La verdad es que si alguien decide comer fuera se encuentra una gran variedad de ofertas de comida internacional. El gran número de bares y restaurantes que hay por todas partes (eso sí, no bares como los de España... ), hacen difícil la elección. Y más, si tenemos en cuenta que eso de la "comida basura" en Alemania no triunfa mucho, así que no busquéis en Münster esas famosas franquicias estadounidenses de hamburguesas y bocadillos (¡¡Pecado comerse una hamburguesa de Mc... o Burguer... en Alemania!! ¬¬). Y bueno, la gran variedad de oferta culinaria también es válida para el caso de la vida nocturna de la ciudad: tanto en la ciudad vieja -el centro- como en los nuevos locales de la periferia, es difícil aburrirse saliendo de fiesta por la noche ;)

Y bueno, para finalizar por hoy, decir que también para los excursionistas y la gente amante del aire fresco, Münster tiene diversidad de ofertas. En medio de la ciudad, rodeando el casco antiguo, el río Promenade y el lago Aa son perfectos para dar largos paseos o ir a correr. De hecho -dice la gente de aquí-, Münster no es sólo la ciudad alemana donde más ciclistas urbanos hay, sino también la "Primera Ciudad de Corredores (tal y como la califica la revista internacional Runner's World -si es que hay revistas para todo... U_U). Pero no sólo la ciudad, sino también el paraje circundante (Münsterland) ofrece oportunidades para interesantes excursiones, bien a pie, en bote o, como no, en bicicleta...

miércoles, 15 de abril de 2009

Desde Alemania con amor

Pues sí... Al final, como quien no quiere la cosa, ha pasado ya mes y medio desde que publiqué la última entrada. El tiempo no corre en vano, dicen, y cuando uno está absorto en una infinidad de cosas -no todas importantes, para qué engañarnos- parece que el tiempo corre sin darnos cuenta. Y claro, las consecuencias ya se ven.
Pero bueno, hecho el propósito de enmienda, intentaré no sólo actualizar más amenudo el blog sino, también, mantenerme más informado del mundo blogosférico. De momento, la entrada de hoy la voy a dedicar sólo a contar cuestiones más o menos intrascendentes y a hacer un recorrido por mis experiencias últimas (ya, en alguna ocasión, hablé del necesario exhibicionismo impúdico, y sí, de eso se trata aquí, al fin y al cabo).

Para mantener informada a la audiencia, desde hace dos semanas y media tengo la suerte de estar en la ciudad de Münster, donde estoy llevando a cabo una -esperemos- fructífera estancia de investigación de 6 meses. Los preparativos del viaje y las innumerables cuestiones del trabajo que parecían acumularse a última hora, en una especie de complot, son, en parte, cuasa de la demora en dejarme pasar por estos lares. Pero bueno, una vez todo solventado, aquí me teneis en Alemania.
Como decía, llegué el día de uno de Abril después de un viaje que se me hizo interminable: 10 horas, por culpa de la maldita escala de 7 horas que me tuve que comer en Palma de Mallorca. Y sí, podría haber ajustado mejor los horarios (eso sí, vuelos directos desde Valencia no hay), aunque qué queréis que os diga: la cuestión pecuniaria era importante xD
Una vez ya aquí, en Münster, tenía una habitación en una Wohnheim (una especie de residencia), pero taaaaan lejos de la ciudad que me entró la depresión (y además sin posibilidad de tener acceso a Internet -una causa más para el retraso en actualizar el blog :P). Además, la gente de la residencia era demasiado antisocial. Mirad que intenté hablar con la gente, pero nada, todo el mundo muy muy independiente y a sus cosas. Así que empecé la busqueda de una WG-Zimmer (un habitación en un piso compartido). Así por lo menos los compañeros de piso no podrían huir y tendría alguien a quien taladrar xDD.
Parece mentira, pero para ser Münster una ciudad universitaria (el 60% de su población son estudiantes), lo de encontrar piso no ha estado nada fácil. Afortunadamente, el Lunes pasado dí con uno céntrico, bien situado, con gente maja y agradable y con Internet. Así que nada, por eso me tenéis por aquí otra vez. No os agobiaré contándoos cosas del trabajo, las reuniones con el profesorado del departamento de filosofía de aquí y demás cosas aburridas, así que, en lugar de eso, ya os iré contando cosas interesantes y curiosas de la ciudad.

Por lo demás, dejo ya aquí de escribir y os envío un saludo a todos. En especial a Dona Rebel.lada (haz extensible el saludo a los demás, porfa!).