Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de diciembre de 2010

Ich wünsche dir Zeit (Te deseo tiempo)

Aquí os dejo una perla de Elli Michler, titulada "Ich wünsche dir Zeit" (= Te deseo tiempo).
La traducción al castellano está al final del post.
Ich wünsche dir nicht alle möglichen Gaben.
Ich wünsche dir nur, was die meisten nicht haben:
Ich wünsche dir Zeit, dich zu freun und zu lachen,
und wenn du sie nützt, kannst du etwas draus machen.
.
Ich wünsche dir Zeit für dein Tun und dein Denken,
nicht nur für dich selbst, sondern auch zum Verschenken.
Ich wünsche dir Zeit – nicht zum Hasten und Rennen,
sondern die Zeit zum Zufriedenseinkönnen.
.
Ich wünsche dir Zeit – nicht nur so zum Vertreiben.
Ich wünsche, sie möge dir übrig bleiben
als Zeit für das Staunen und Zeit für Vertraun,
anstatt nach der Zeit auf der Uhr nur zu schaun.
.
Ich wünsche dir Zeit, nach den Sternen zu greifen,
und Zeit, um zu wachsen, das heißt, um zu reifen.
Ich wünsche dir Zeit, neu zu hoffen, zu lieben.
Es hat keinen Sinn, diese Zeit zu verschieben.
.
Ich wünsche dir Zeit, zu dir selber zu finden,
jeden Tag, jede Stunde als Glück zu empfinden.
Ich wünsche dir Zeit, auch um Schuld zu vergeben.
Ich wünsche dir: Zeit zu haben zum Leben!
.
(Traducción: No te deseo todos los dones posibles del mundo/sólo te deseo lo que la mayoría de las personas no tienen./Te deseo tiempo para gozar y para reír;/y si lo aprovechas, que puedas incluso hacer algo de ti./Te deseo tiempo para tu hacer y para tu pensar;/y no sólo para ti, también para regalar./Te deseo tiempo, no sólo para que vayas deprisa y corriendo,/sino tiempo para que puedas estar contento./Te deseo tiempo no sólo para “pasarlo”./Deseo que te sobre tiempo para la admiración/ y tiempo para la confianza,/en vez de tiempo para sólo mirar al reloj./Te deseo tiempo para alcanzar las estrellas y tiempo para crecer,/esto es, para madurar./Te deseo tiempo para esperar de nuevo y para amar de nuevo./No tiene ningún sentido retrasar ni perder este tiempo./Te deseo tiempo para encontrarte;/y que cada día, cada hora, lo experimentes como felicidad./Te deseo tiempo también para perdonar deudas./Te deseo tiempo: ¡que tengas tiempo para vivir!.)

domingo, 10 de mayo de 2009

Jaime Gil de Biedma

Una vez más, quiero compartir con vosotros uno de mis poemas favoritos. Se trata de Contra Jaime Gil de Biedma, del propio Gil de Biedma (1929-1990). Además, os dejo el enlace a un estupendo análisis del poema facilitado por David G. Barreto, en su blog Diálogo de gentiles. No sólo eso, aquí podéis también oir el poema recitado por el propio autor, que dice así:


De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada, renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

¡Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
¡Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

viernes, 13 de febrero de 2009

Wislawa Szymborska

Hoy quiero compartir con vosotros dos poemas de una de las escritoras que más me gusta. Siempre es un placer leerla y, sobre todo, releerla. Esta genial literata no es otra que la polaca Wislawa Szymborska (1923- ). Aunque no muy conocida, lo sólido de su escritura y su carácter socialmente comprometido (en cierto modo, su estilo se haya influido por el realismo socialista), hicieron que obtuviese el Premio Nobel de Literatura en 1996. Disfrutad con ella ;)


LA ALEGRÍA DE ESCRIBIR

¿Hacia dónde corre por el bosque el corzo escrito?
¿A saciar su sed a orillas del agua escrita
que le calcará el hocico cual hoja de papel carbón?
¿Por qué alza su cabeza? ¿ha oído algo?
Sobre sus cuatro patas, prestadas por la realidad,
levanta la oreja bajo mis dedos.
Silencio -palabra que cruje en el papel
y separa las ramas que brotan de la palabra “bosque”.

A punto de saltar sobre la página en blanco acechan
letras que acaso no congenien,
frases tan insistentes
que consumarán la invasión.

Una gota de tinta contiene una sólida reserva
de cazadores apuntando con un ojo ya cerrado,
preparados para el descenso por la pluma empinada
para cercar al corzo y llevarse el fusil a la cara.

Olvidan que esto, lo de aquí, no es la vida.
Aquí, negro sobre blanco, rigen otras leyes.
Un abrir y cerrar de ojos durará cuanto yo quiera,
se dejará fraccionar en entidades minúsculas
llenas de balas detenidas en pleno vuelo.
Nada sucederá si yo no lo ordeno.
Contra mi voluntad no caerá la hoja,
ni una brizna se inclinará bajo la pezuña del punto final.

¿Existe pues un mundo
cuyo destino regento con absoluta soberanía?
¿Un tiempo que retengo con cadenas de signos?
¿Un vivir que no cesa si ese no es mi deseo?

Alegría de escribir.
Poder de eternizar.
Venganza de una mano mortal.


EN LA TORRE DE BABEL

¿Qué hora es? -Sí, soy feliz,

sólo me falta un cascabel en el cuello

que te tintinee al cuello cuando duermas
¿De veras no oíste la tormenta? El viento azotó los muros;
como un león bostezó la torre con su enorme puerta
y sus goznes chirriantes
. —¿No lo recuerdas?
Llevaba un simple vestido gris
abrochado en el hombro. —Acto seguido,
el cielo estalló en infinitas chispas,
—¿Cómo iba a entrar?
¡No estabas solo! —De repente, vi colores
anteriores a la creación de la vista
. —Lástima
que no puedas prometerlo. —Tienes razón,
quizá fue un sueño
. —¿Por qué mientes,
por qué me llamas por el nombre de la otra?,
¿la amas todavía? —¡Oh, sí, quisiera
que te quedaras conmigo!
—No soy rencorosa,
debiera haberlo adivinado.
¿Sigues pensando en él? —No, no lloro.
¿Eso es todo?
—Como a ti, a nadie.
Al menos eres sincera. —Tranquilo,
dejo la ciudad. —Tranquila,
me voy de aquí
. —Tienes unas manos preciosas.
Es una vieja historia, el acero me atravesó
sin tocar el hueso
. —De nada,
querido, de nada. —No sé
ni quiero saber qué hora es
.

martes, 10 de febrero de 2009

De la Vida

Aquí os dejo una pequeña perla del poeta japonés Yamazaki Sokan (1465-1553). Se trata de un hakai no renga, tipo de composición tradicional japonesa formada por una sucesión encadenada de haikus. Sus composiciones fueron muy famosas en su época por su profundidad filosófica. Vale la pena, de hecho, detenerse en la concepción zen que se esconde tras su poema. Callo yo, para que hablen sus palabras, no sin antes disculparme por la traducción.
EL CAMINO (o de la Vida)

1-Ya sabes cuál es el destino, el final del camino. Disfruta del paisaje durante el trayecto; despreocúpate del destino.
2-Lo que importa no es el destino, sino el camino.
3-Del fin del camino, lo único que necesitas saber es que es el fin del camino.
4-Llegados al destino, ya no hay más camino conocido. Y si una vez alcanzado el fin del camino hubiera un nuevo destino al que dirigirse, ya nos preocuparíamos entonces del nuevo camino a seguir.
5-Si te preocupas por el fin del camino, cuando ya sabes de él todo cuanto hace falta saber, no atenderás a los pájaros cantores posados en los arboles saludándote al pasar.
6-Sólo podemos limitarnos a disfrutar del canto de los pájaros durante el corto período de tiempo en que nuestros pasos nos lleven cerca de sus árboles.
7-No tiene sentido intentar atrapar en una jaula a esos pequeños pájaros cantores para que nos acompañen con su canto durante el camino. Pues si así lo hiciésemos, enmudecerían de tristeza y morirían al ser privados de libertad.
8-Vale más dejar libres a estos hermosos pájaros para que amenicen con su canto a otros caminantes.
9-Caminar ensimismados en el recuerdo del canto del canario dificulta apreciar el canto del ruiseñor.
10-Caminar blasfemando por no oír a ningún pájaro cantor, impedirá sentir el susurro de la hierba mecida por el viento.
11-Sólo importa, en el camino, el árbol que ahora nos cobija con su sombra, y el pájaro que en él cante.
12-Dos pasos más adelante, el árbol dejado atrás, o el pájaro en él posado, no tienen ya importancia ni significado alguno, sino los que entonces encontremos en el camino.
13-Del camino, no importa la velocidad ni la zancada de nuestros pasos. Cuanto más rápido vayamos menos pájaros podremos oír y antes se acabará lo que realmente importa: el camino en sí.
14-No tiene sentido pararse y acampar permanentemente a la sombra de un árbol, o embaucados por el canto de un pájaro, porque no son sino un árbol más y un pájaro de tantos.
15-Allá donde un precipicio parece cortar el camino, a izquierda o derecha siempre habrá, aunque sea escondido, un puente por el que cruzar. Quizás varios.
16-Los puentes existen porque siempre ha habido alguien que ya antes recorrió el camino.
17-A veces el camino se divide. No importa cuál de las sendas seguir, pues todas llevan al mismo destino.
18-Elegir una senda u otra, cruzar un vado u otro, un puente u otro, o incluso crearlos uno mismo para uso de futuros caminantes, es decisión del corazón de cada uno.
19-Unas sendas parecen fáciles, otras dificultosas, pero en todas hay pájaros cantores; unas veces más escondidos, otras menos. Sólo hay que saber escuchar; y querer.
20-Llegados al fin del camino, no importa, sin embargo, el número de árboles o pájaros de los que hayamos disfrutado. Sólo importa el haber caminado.
---
Fuente. Asataro Miyamori (1932): Antology of haiku ancient and modern, Tokyo, Maruzen.